Oración a Jesús Nazareno del gran poder

Oración de Jesus de Nazaret

Si estás en una situación urgente y necesitas un poco de ayuda divina, en este artículo conocerás la oración a Jesús de Nazareno del gran poder que te ayudará a salir de los momentos más difíciles.

Sin lugar a dudas, Jesús es la figura central de la religión cristiana y una de las figuras más influyentes en la cultura occidental. Conoce algunas cuestiones principales de su vida y obra y una poderosa oración de Jesús de Nazaret para asuntos difíciles y milagros.

Vida de Jesús Nazareno

Jesús, Jesucristo o Cristo, son algunas de las formas en las que se nombra a aquel predicador judío que vivió a comienzos del siglo I en la región de Galilea y Judea.

Para la mayoría de ramas religiosas cristianas, Jesús es el Hijo de Dios y por lo tanto la encarnación de Dios. En el judaismo no se lo considera como un ser incompatible con su concepción de Dios. En el Islam se lo llama Isa y es considerado uno de los profetas más importantes.

Uno de los sucesos, relatados en Evangelios posteriores a su muerte, cuenta que María y José, padres de Jesús, vivían en Nazaret cuando María queda embarazada de forma inesperadas y José decide repudiarla. Fue en ese momento que un ángel le anuncia en sus sueños, que el embarazo de María fue obra del Espíritu Santo y profetiza que este hijo será el Mesías que esperan los judíos.

En su nacimiento, unos magos de oriente llegna a Jerusalén preguntando por "el rey de los judíos que acaba de nacer" para poder adorarlo. Esto alerta Herodes el Grande, rey de Judea por esos tiempos, que decide acabar con este rival incipiente. Los magos son guiados por una estrella y llegan a Belén para adorar al niño Jesús.

Ya de grande, acompañado por sus seguidores (los famosos doce Apóstoles), Jesús comenzó a recorrer diversas regiones de Galilea realizando numerosos milagros. Así continuó su vida. Se cuentan decenas de milagros en diferentes Evangelios, realizados por Jesús.

Alrededor del año 30, para la noche de Pascua, Jesús se reunió a cenar en Jerusalén con los Apóstoles (conocido este episodio como la última cena) y fue allí que anunció que sería traicionado por uno de los Apóstoles (Judas Iscariote). Tomó pan en las manos, diciendo «Tomad y comed, este es mi cuerpo» y luego, tomó un vaso de vino y dijo: «Bebed de él todos, porque esta es la sangre de la Alianza, que será derramada por la multitud para la remisión de los pecados».

Luego de la cena, Jesús y sus discípulos se dirijieron a orar al huerto de Getsemaní. Fue allí donde Judas Iscariote, acompañado de un grupo armado reveló la identidad de Jesús para que sea arrestado.

Posteriormente, Jesús es sometido aun jucio en donde finalmente fue condenado por el pueblo gracias a la acción de Poncio Pilatos, y se procedió a su crucifixión. Diversos evangelios concuerdan que trés días después de su muerte, Jesús resucitó y realizó varias apariciones entre sus seguidores, para finalmente ascender al cielo.

Oración a Jesús de Nazareno

Enciende una vela blanca y reza durante 3 noches seguidas la siguiente oración a Jesús Nazareno para asuntos difíciles:

"Dulcísimo Jesús Nazareno, Dios y Redentor mío,
que llevando sobre tus hombros la cruz,
caminas al Calvario para ser en ella clavado
Yo pobre pecador soy la causa de tu pasión dolorosísima.
Te alabo y te doy gracias,
porque como manso cordero recibiste sobre tus hombros el madero de tu suplicio,
para expiar en él mis pecados y los del mundo entero.
Perdóname, ¡oh buen Jesús!
Reconozco mis culpas y tu bondad inmensa al
borrarlas con tu preciosa Sangre.
Te amo sobre todas las cosas y prometo serte fiel hasta la muerte.
Sosténme, oh buen Jesús,
con tu gracia y condúceme por el camino de tus mandamientos
a tu reino celestial.
Así sea.

Novena a Jesús Nazareno

Esta oración a Jesus Nazareno, debe rezarse durante nueve días seguidos. Todos los días, antes de la oración respectiva, se reza una oración preparativa primero:

Oración de Jesus de Nazaret preparatoria para todos los días

¡Oh, Señor y Dios mío! Animado por vuestra infinita bondad
y por los continuos favores que otorgáis a los que imploran
delante de vuestra Imagen, misericordia y perdón, a Vos acudo,
oh Padre mío, Jesús Nazareno, para ofreceros mis humildes obsequios
y presentaros las necesidades de mi pobre alma.
Confieso que os he ofendido con grandes faltas,
que he repetido sin cesar; pero ya arrepentido,
las detesto de veras y propongo ayudado de nuestra gracia enmendarme en lo venidero.
Movido, pues, de estos sentimientos, os ruego, ¡oh mi buen Jesús!,
que, por los dolores de vuestra Pasión, atendáis las súplicas que os dirijo en esta novena,
si son de vuestro agrado y de provecho para mi alma.
Amén.

Primer día

La hora de la Pasión ha llegado. Jesús se dirige con sus discípulos al Huerto de los Olivos, y allí, de rodillas, ora y ofrece a su eterno Padre sus dolores. La vista de las afrentas y muerte próxima es tan horrible, que le hace desfallecer hasta sudar sangre. Sólo le anima el pensamiento de que cumple la voluntad de su Padre y que de su muerte de cruz dependía nuestra salvación.

Haced, Jesús mío, que enjugue vuestro sudor, detestando mis pecados, causa de vuestra pasión y muerte.

Segundo día

Judas llega con sus soldados a prender a Jesús. Este sale a su encuentro, y al recibir el beso del traidor discípulo, los judíos caen sobre Jesús, como lobos sobre un manso cordero. Preso, pues, con gruesos cordeles, Jesús es llevado, entre insultos y golpes, como un facineroso, a presencia del Sumo Sacerdote.

Concédeme, Jesús mío, que yo sea manso y humilde como Vos, sufriendo los desprecios de mis prójimos.

Tercer día

Quién podrá declarar lo que Jesús padeció de parte de los judíos? Un vil criado del Pontífice le abofetea, y Caifás y los príncipes del pueblo le declaran reo de muerte. Los ministros del Sanedrín pasan la noche injuriándole y maltratándole ignominiosamente, algunos le escupen en el rostro y Herodes le desprecia por loco. Hasta Pedro, su fiel discípulo, se avergonzó de conocerle.

Y ¿me quejaré yo de las penas que he merecido por mis pecados? Señor, quiero sufrir algo por vuestro amor.

Cuarto día

Los judíos piden a gritos la muerte de cruz para el Salvador. Pilatos, temiendo las amenazas del pueblo, cree que podrá aplacarle si mandan castigar a Jesús. Atado, pues, a una columna el divino Maestro es azotado tan bárbaramente por los sayones que su cuerpo es del todo desgarrado y cubierto de llagas y de sangre.

Oh, divino Redentor, haced que yo ame la mortificación, que necesito para borrar mis pecados.

Quinto día

Como Jesús habla afirmado que era Rey, los soldados de Pilatos quisieron burlarse de su realeza. Para eso mandan sentar a Jesús; echan sobre sus desnudas espaldas un manto viejo de púrpura, clavan en su cabeza una corona de punzantes espinas, y en sus manos ponen una caña a modo de cetro. Unos de rodillas le encarnecen vilmente, otros le llenan de saliva, y, cogiéndole la caña, le golpean con ella la cabeza, hincándole más y más las espinas.

Y yo, ante esta escena tristísima, ¿no aprenderé a tener paciencia, sufriendo por quien tanto sufrió por mi?

Sexto día

Pilatos, al ver la figura lastimosa que presentaba Jesús después de la coronación de espinas, creyó que los judíos se conmoverían con sólo verle. Lo sacó en público y dijo: Ecce Homo: Ved aquí al hombre; yo no encuentro en El causa de muerte. Pero los judíos, al ver a Jesús y oír las palabras del Presidente, contestaron a gritos: "Crucifícale, crucifícale".

Oh, Jesús mío, al oír los desprecios de los judíos y las blasfemias de muchos cristianos, protestaré en mi corazón diciendo "Viva Jesús!" "Bendito sea su santo Nombre!".

Séptimo día

Dada por Pilatos sentencia de muerte contra Jesús, los judíos se apresuraron a ponerla en ejecución. Visten de nuevo a Jesús con su túnica, cargan sobre sus hombros una pesada cruz, y le obligan a caminar así por las calles de Jerusalén. La turba corre tras de Jesús, ansiosa de llenarle de insultos. Iba el Salvador tan fatigado, que varias veces cayó en tierra, y temiendo los soldados que desfalleciese en el camino, obligaron al Cirineo a que le ayudara hasta el Calvario.

Hacer, Jesús mío, que Yo sea vuestro cirineo, llevando gustoso la cruz que me queráis enviar.

Octavo día

Casi sin vida llegó Jesús al Calvario, y los crueles sayones al punto lo clavaron en la cruz con gruesos clavos. Entre gritos e insultos, lo levantaron después en alto, quedando Jesús en el más horrible suplicio. Al oír las injurias de sus enemigos, levantó el Salvador la voz y pidió para ellos el perdón y para nosotros la salvación

No fueron los judíos, oh paciente Jesús mío, los que os crucificaron, sino mis pecados. Por eso diré de continuo: Jesús mío, misericordia.

Noveno día

Oh, mi amado Jesús! ¡Qué bien representa esa vuestra Imagen de Nazareno lo mucho que hicisteis y sufristeis por nosotros! Cautivo de los moros que tanto os injuriaron y maltrataron, nos disteis ejemplo de paciencia invencible. Con los cristianos, que os rescataron fuisteis el Dios de los consuelos; y aquí en Madrid, donde entrasteis como Rey de amor, regís y gobernáis desde ese trono los corazones de vuestros esclavos y devotos.

¡Oh, buen Jesús! Regid y gobernad los afectos de mi corazón, para que os sirva como a mi Dios y Señor. Amén.

Imágenes de Jesús Nazareno

La imagen central de la Iglesia Católica Apostólica Romana es la de Jesús crucificado en la cruz, con una corona de espinas en su cabeza, los ojos abiertos y las manos sangrando.

cruz

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